Fuiste prohibido

No mereces que te escriba, pero aquí estoy. 
Te has vuelto una especie de incomodidad placentera. 
Y ¿sabes qué?
Eso tampoco te lo mereces.
No te culpo que me hayas alejado de tu lado, al contrario, te lo aplaudo, con que madurez dejaste que todo pasará, eres una excelente persona, casi tanto como yo.

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