Mi gigante.


-¿Papá, tú te vas a morir? -preguntó la niña mientras el padre la veía por el espejo retrovisor.- Algún día, hija, pero no hoy. Mientras tú te haces grande yo me hago viejo, pero te prometo que voy a vivir muchos años para verte crecer y levantarte cuando caigas, para abrazarte incluso cuando seas odiosa y te incomode, para contarte cuentos y ponerme celoso de todos los hombres que te pretendan.
– ¿Y por qué te haces viejo? –dijo sin temor a la respuesta, como creyendo que todo era una mentira– Me hago viejo porque así es como debe ser, las sonrisas se van haciendo arrugas, y yo he sonreído mucho, por eso tengo tantas.
 El cuerpo de tanto correr se va cansando, y pronto mi cabello se va a ir llenando de canas, como el del abuelo y eso significará que me estoy haciendo viejo.
La niña no hizo nada, cruzaron miradas y ambos sonrieron.
Al día siguiente, muy temprano,  la pequeña despertó a su padre con gritos de alegría– ¡Papi, papi! Te regalo este plumón, mira, es permanente –y le rayó la mano– ¿no se quita, ves? –y saltó en la cama con la solución de todos los problemas del mundo entre sus manos.- ¡Hija, tú sí que eres una loca! ¿Para qué me regalas este plumón? – preguntó el papá confundido ante la felicidad de la pequeña – ¡Es para pintarte las canas y que así nunca te hagas viejo! ¡Para que puedas vivir para siempre, papiringo! ¡Para que nunca te vayas!

Esa pequeña soy yo, años después sigo queriendo pintarte las canas y que nunca te vayas de mi lado, papá, y sigo siendo esa niña con actitud de loca que te ve como un gigante que todo lo puede, eres mi ejemplo, mi héroe, mi guía, mi protector, MI TODO.

Me amaste antes de conocerme y nadie me ha amado tan incondicionalmente. Fuiste mi casa, mi hospital, mi psiquiatra, mi escuela, mi asesinamonstruos, mi fuerza. Fuiste la primera mano que tomé y la que nunca me ha de soltar, incluso cuando ya no estés. Eres todo el amor guardado en 1 metro y tantos centimetros. Tus ojos siempre me reflejan mejor de lo que soy, me dejas volar aunque te dé miedo que me caiga (y si lo hago siempre estás ahí para sostenerme), gracias a ti estoy y sigo con vida. Lamento las veces que te hice sentir mal, que no importa que tome mi propio camino, tú siempre vas a ser mi guía.
A veces me doy cuenta que soy más parecida a ti de lo que pienso y eso solo me hace sentir que soy una mejor persona.Y sólo quiero que sepas que aunque te sigan saliendo canas y te estés haciendo viejo, para mí tú sí eres inmortal. Eres como ese plumón permanente, nunca te vas a borrar. ¡TE AMO, PAPÁ!

Comentarios

Entradas populares de este blog

4/01/15

Mi bosque